Breve experiencia de un ente pensante.

Y fue justo entonces cuando la vi. A decir verdad, la pensé.

La imagine pasando a pocos metros de mí. Caminaba con prisa y llevaba la cabeza baja. Vestía en tonos magentas y llevaba una red atada a su cuello.

Caminaba delineando el horizonte, dando algo de luz al ambiente sombrío que nos rodeaba.  Mientras más me acercaba a ella, ella se acercaba al fin de su camino siendo imposible alcanzarla.

Al salir del trance en que me hallaba, comencé a percibir nuevamente las formas que me rodeaban, personas, carros y construcciones. Seguí mi andar y al dar vuelta en la esquina la vi.

¿La vi o la pensé? Aun me lo pregunto.

Aun ideaba que decirle, cuando mi boca ya se encontraba hablando, ella solo sonreía. Sin más, me regalo un gesto amable con su rostro y seguimos cada quien por su camino.

Quise girar la cabeza y ver si ella hacía lo mismo, pero creo no habría sucedido, tal vez por eso seguí caminando de frente.

Aborde el autobús, me senté junto a la venta  y fijando la mirada en una de las gotas que descansaban en ella, caí nuevamente en trance. Fue así como me di cuenta que ella vestía de la misma forma cuando creí verla que cuando la vi.

Tal vez nunca la vi.

O quizá la vi por que la pensé.

Si la había visto o la había pensado ya no me importaba, solo me dejaba llevar por la emoción que recorría mi cuerpo, disfrutaba del latir de mi corazón como en aquellos años lejanos de secundaria.

Sigo sin saber si la pensé o la vi, pero estoy dispuesto a pensarla el tiempo necesario hasta volverla a ver.

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